Estructura físico-moral del infierno de Dante

“Por mí, se va a la ciudad doliente por mí se va al eterno tormento: por mí se va tras la perdida gente”

(Dante al infierno, lee sobre las puertas de este primer reino la siguiente inscripción)

 

Dante, autor de la Divina Comedia, es el primer autor en darle una estructura física y sólida al infierno, el purgatorio y el paraíso. Infierno es la primera parte de la divina comedia, luego le siguen El purgatorio y El paraíso. Acompañado por su maestro y guía, describe al  infierno, el lugar tenebroso, tétrico, basto y vil donde dará castigo a todo aquel que haya cometido cualquier pecado, describiendo así el lugar del castigo como  un cono con la punta hacia abajo y los nueve círculos que poseía en los que son sometidos a castigo los condenados, según la gravedad de los pecados cometidos en vida, en el último círculo Dante describe que había una especie de palacio en el cual se hallaban los que traicionaban a sus bienhechores y allí se encuentra Lucifer.

La lógica estructural de la doctrina del infierno está basada en varias jerarquías, primeramente los condenados son repartidos a cualquiera de los tres categorías a las que le corresponda depende de sus penas. El orden de las penas está basado en categorización del mal constituido por la razón. La elección de las penas sigue la ley del contrapaso, que castiga los pecadores mediante el contrario de sus pecados o por analogía a ellos. En ese sentido, los pecadores más “cercanos” a Dios y la luz, es decir puestos en los primeros círculos, son los incontinentes, que incluyen a los lujuriosos, los glotones, los avaros y los iracundos. Siguen los violentos, que fueron cegados por la pasión, si bien a un nivel de inteligencia mayor que los primeros. Los últimos, son los fraudulentos y los traidores, que quisieron y realizaron el mal conscientemente. Haciendo un total de 9 círculos concéntricos que van “hundiéndose” en las entrañas de la Tierra, en proporción a los pecados cometidos. Debe tenerse en cuenta que el recorrido de Dante por el infierno es en forma descendente, desde el pecado más leve hasta el pecado más grave, simbolización magistral de la degradación del hombre.

Luego de atravesar la puerta infernal, Dante y Virgilio llegan a un lugar previo al Infierno propiamente dicho, en el cual penan aquellos que se mantuvieron imparciales y no tomaron partido por Dios o por el “mal”. Por su parte, a un costado, miles de almas esperan cruzar el río Aqueronte con la barca de Caronte, el barquero del infierno, función que también cumplía en el Hades griego. Al cruzar la orilla, comienza el verdadero Infierno.

Dante describe un pre-infierno que es donde Justo después de entrar al Infierno se encontraba un espacio en el cual penaban las almas que habían vivido sin cometer méritos ni infamias. Los inútiles, los indecisos, aquellos que a su paso por el mundo no habían dejado huella estaban condenados a correr sin reposo, desnudos, perseguidos por insectos y avispas que los picaban en todo el cuerpo. Estas almas estaban condenadas a nunca cruzar el río Aqueronte, pues carecían de la voluntad para tomar tal decisión. Algunos de los habitantes de este espacio eran Poncio Pilato.

explicacion-del-mapa-del-infierno-de-botticelli

Primer círculo:

Es el limbo, donde van los que no recibieron la fe de Dios o fueron vetados de ella por la época en la que nacieron, es el círculo más externo del infierno. A partir de aquí tienen residencia los pecadores “activos”. En efecto, allí vagan muchos filósofos griegos antiguos como Sócrates, Platón, Aristóteles, como también el poeta Homero  y el propio Virgilio. El castigo son las tinieblas y la imposibilidad de conocer alguna vez a Dios. Entre los personajes mitológicos, están Héctor, Eneas y Electra.

Segundo círculo:

Los lujuriosos. Es importante darse cuenta de que los primeros círculos (pecados menos graves) son aquellos en los que uno se ha dejado llevar por los instintos, en este caso, por la lujuria en todas sus versiones. El  anfitrión del tenebroso lugar es Minos, el rey de Creta cuya esposa lo engañó con un toro blanco y, de la unión, nació el nefasto Minotauro. Es él quien decide el destino de todas las almas, indicando con su cola de diablo el lugar correspondiente para cada pecador. El castigo es, entre otros, un perenne huracán, no por casualidad, debido a los “actos eróticos intempestivos” de los condenados. En esta parte del infierno hay una gran grieta, producto del terremoto causado por Dios luego de la muerte de Cristo. Lo concreto es que dentro de los personajes de la Mitología Griega, los famosos “lujuriosos” son Paris y Helena. Aquiles también está condenado en este círculo por el amor de muchas mujeres, principalmente Briseida.

Tercer Circulo:

Los golosos. En el tercer círculo, Dante y Virgilio continúan encontrando pecados incontinentes, en particular golosos: ellos están inmersos en el barro, bajo una lluvia incesante de granizo y nieve, y golpeados por Cerbero, guardián de todos los ínferos según la mitología clásica pero aquí relegado a guardián de solo el tercer círculo. Así mismo, uno de los castigos de los condenados en este círculo es ser aturdidos por sus ladridos y devorados por el can, aunque las almas luego se regenera para ser engullidos nuevamente, de manera eterna.

Cuarto círculo:

Los avariciosos. Los pecadores de incontinencia del cuarto círculo son los avaros y los pródigos, condenados a empujar enormes pesos de oro, divididos en dos grupos que cuando se encuentran se injurian: la grandeza del peso que los oprime simboliza la cantidad de bienes terrenales que acumularon o gastaron, dedicándose enteramente a esto en vida. El guardián del círculo es Plutón, rey del Averno, que Dante confunde quizás con Pluto, dios de la riqueza

Quinto círculo:

Los coléricos. Condenados a enfrentarse los unos con los otros in parar. En este punto está la laguna Estigia. Todo lo que queda dentro de ella está reservado para pecadores  de maldad verdadera). Muchos condenados sufren su condena en su  lava herviente.
El quinto Círculo está rodeado por la laguna Estigia y muchos condenados sufren su condena en su  lava herviente. Asimismo, sobre dicho círculo se erige la llamada “Ciudad de Dite”, cuyo muro posterior divide el “Alto Infierno” del “Bajo Infierno”.

Sexto círculo:

Los herejes. Aquellos que persisten voluntariamente en ignorar o contradecir los dogmas y la autoridad de la Iglesia  Epicuro, está presente en este círculo por crear una corriente ideológica hedonista, negaba la existencia de las almas, esto lo convierte en un hereje para el cristianismo. Aquí, los condenados sufren la desdicha de vivir eternamente en sepulcros.

Séptimo círculo:

Los violentos. Bien contra las personas o propiedades. Se incluyen aquí a los suicidas y los blasfemos. Al séptimo círculo se accede después de haber superado los restos de una grieta, provocada por el terremoto que movió la tierra al morir Cristo. Ella marca una neta diferencia de la parte superior del Infierno: de hecho los condenados de los últimos tres círculos son culpables de haber puesto malicia en sus respectivas acciones. El custodio del círculo es el Mino-tauro, que representa la «loca bestialidad», es decir la violencia que equipara los hombres a las bestias. Aquí son castigados los violentos, divididos en tres grandes giros.

En el primer giro están los violentos contra el prójimo, es decir los homicidas y los criminales, tiranos, violadores y bandidos, son inmersos en el Flegetonte, río de sangre herviente que simboliza la sangre que derramaron en vida, y son atormentados por los centauros, que también representan la violencia y la fuerza bestial.

En el segundo giro los violentos contra sí mismo Los violentos contra si mismos están divididos en dos categorías netamente distintas por la diversidad de sus penas: los suicidas son transformados en árboles por haber querido voluntariamente renunciar a su naturaleza humana, y de hecho no podrán nunca recuperarla: el día del Juicio Final, cuando condenados y benditos tomarán sus cuerpos para sufrir y gozar en modo más intenso, los suicidas se limitarán a colgar a las ramas del propio árbol el cuerpo recuperado. Ellos son además castigados por las Harpías, criaturas mitológicas con cuerpo de pájaro y cara de mujer.

En el tercer giro los violentos contra Dios, la naturaleza y el arte son, de hecho, divididos en tres grupos: los blasfemos están echados en la arena ardiente, inmóvil bajo una incesante lluvia de fuego; los sodomitas en cambio corren incesantemente bajo el fuego, y, finalmente, los usureros (“violentos contra las artes” en cuanto violentos contra el derecho humano al trabajo) están sentados en la lluvia de fuego.

Octavo círculo:

Los fraudulentos. Aduladores, corruptos, ladrones, falsos profetas, etc. Aquí son sometidos a terribles torturas. El octavo círculo está subdividido en 10 fosas. En la primera fosa se castiga a los proxenetas y a los embaucadores. En la segunda fosa son castigados los aduladores, que se encuentran en excrementos humanos. En la tercera fosa son castigados los simoníacos. En la cuarta fosa se castiga a los adivinos y a los magos, quienes caminan con la cara distorsionada hacia atrás, en contraste con el pretexto de ver el futuro. La quinta fosa está compuesta por un lago de brea herviente en el cual son inmersos los malversadores, aquellos que tomaron provechos ilícitos de sus cargos públicos. En la sexta fosa son castigados los hipócritas. En la séptima fosa  los ladrones son castigados, colocados entre las serpientes con sus manos atadas por serpientes, y transformados en estas. En la octava fosa se castiga a los consejeros fraudulentos, que están encerrados en llamas. En la novena fosa se castiga a los sembradores de la discordia. En la décima fosa se castiga a los falsificadores, que en vida falsificaron cosas, personas, dinero o palabras.

Noveno círculo:

Los traidores. Según Dante el peor pecado posible es la traición. Grandes traidores como Bruto y Judas tienen aquí su hogar en compañía del mismísimo Lucifer. El último círculo está constituido por un inmenso lago de hielo, llamado Cocito, formado así gracias al movimiento de las alas de Lucifer. Están aquí castigados los traidores de quienes se fiaron, simbolizado por la frialdad del hielo, así como fueron fríos sus corazones y sus mentes en pecar.  El noveno círculo está constituido por 4 zonas. La primera zona es la caina, llamada así por cain, que mató a su hermano Abel. Segunda zona, la Antenora, que debe su nombre al troyano Antenor que traicionó a su ciudad. Tercera zona es la Tolomea que lleva su nombre en honor al rey egipcio Tolomeo que traicionó al huésped Sexto Pompeyo, aquí están los traidores de los huéspedes. Cuarta zona es la Judeca, llamado así por Judas, que traicionó a Jesús, benefactor de la humanidad. Aquí están los traidores de los benefactores.

La divina comedia cambio la perspectiva sobre el infierno y creo una nueva visión del lugar que inspiro e influencio al arte y a la literatura. Dante con una influencia cristiana se adjudicó la razón para clasificar a personajes simbólicos (modelos) de la historia por sus malos hechos en un lugar vació, doloroso y  cruel, lugar donde “merecen estar” por sus hechos y lugar que cambio la perspectiva del mundo.

Yara Diaz

Referencias

http://danteladivinacomedia.blogspot.mx/p/blog-page.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Infierno_(Divina_Comedia)

https://www.elpensante.com/el-infierno-segun-dante/

http://fahrenheitmagazine.com/cultura/letras/los-infiernos-de-dante/

http://www.taringa.net/post/reviews/18719743/El-mensaje-oculto-de-la-Divina-Comedia.html

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