Los espacios dantescos: el vestíbulo y el limbo

El vestíbulo y el limbo son los dos primeros espacios con los que se encuentra Dante al atravesar la puerta del Infierno. Primero, como bien su concepto lo desvela: Recibidor, pieza que da entrada a las diferentes habitaciones de una vivienda, Dante cae en el vestíbulo. Este espacio contiguo a la entrada del infierno recibe a todos los pecadores para luego ser repartidos en los distintos círculos, pero si bien para algunos este es un lugar de paso, para otros es el lugar de castigo.

El vestíbulo penaliza a los indiferentes, a todas aquellas personas que no escogieron ni el bien ni el mal sino que decidieron vivir para si mismos. En este espacio se encuentran, a parte de almas humanas, los ángeles que en la revuelta de Lucifer contra Dios no se parcializaron con ninguno. Las almas que se encuentran en el top del infierno, o pre-infierno para muchos, son castigadas pero las llamas no logran alcanzarlos; al estar en la cima el nivel de sufrimiento es leve, pero no por eso dejan de sufrir. Son castigados por lo que no hicieron en lugar de lo que podrían haber hecho, así que son condenados a perseguir una insignia vacía eternamente, que los hace deambular sin rumbo fijo y nunca se detiene. Ademas son atormentados por insectos que los pican y gusanos en sus pies que se sacian de la sangre provocada por las picaduras y sus lagrimas. También forma parte de la penitencia envidiar las almas que son allí pasajeras, pues son deseosos de descender a los círculos posteriores que mantenerse en lo ignorado.

En este espacio Dante no destaca figuras, pues parte del castigo también es no ser recordadas ni relevantes para el mundo, Dios o el infierno, así que pasa sin mucha demora.

Como segundo espacio representado se ubica el Limbo, según la teología católica se hace referencia al limbo como un estado temporal donde residen las almas que no cometieron pecado pero tampoco tuvieron la oportunidad de ser bautizadas. En este punto se subdividen en dos categorías, las almas de creyentes que murieron antes de la resurrección de Jesús y las almas de aquellos que murieron a corta edad sin tener el uso de la razón pero sin estar libres del pecado original. Este término fue acuñado popularmente para indicar que los niños sin  pecado no caen del todo al infierno si no que residen en una zona fronteriza tal y como significa la propia palabra, en este punto no les llegaban las llamas del infierno sin embargo el concepto nunca estuvo del todo definido.

En la Divina Comedia de Dante se plantea al limbo como el primer círculo tras pasar por el vestíbulo del infierno. Este al estar más alejado del fuego infernal  no posee tormentos para las almas que allí se encuentran, esta descrito como un gran prado con verdes campos y un castillo en el cual residían los muertos que habían partido antes del sacrificio de Jesús. Posee grandes similitudes con los prados asfódelos los cuales en la mitología griega representaban las tierras en las que moraban las almas de aquellos que habían sido buenos y malos en igual medida, donde debían pasar toda la eternidad sin identidad realizando sus labores cotidianas. Si bien en el limbo las almas no eran castigadas aun así debían pasar toda la eternidad anhelando el perdón de dios que jamás se les seria otorgado.

Dante siendo guiado por Virgilio llega a conocer a grandes mentes de las eras antiguas como fue el caso de Homero, Horacio, Sócrates, Aristóteles, Euclides, Orfeo, Saladin y muchos otros. Virgilio que también habitaba allí le menciona que también en ese círculo habían estado David, Moises, Noel, Abraham, Isaac y muchos otros hasta que Jesús los llevo a los cielos en el tiempo entre su muerte y su resurrección siendo entonces las únicas excepciones en salir del limbo convirtiéndose luego en santos . Con esto se logra crear en el poema una fuerte conexión con el mundo clásico al representar a sus grandes mentes bajo un concepto cristiano. Tras este punto luego continúan los pecados activos empezando por el de la lujuria en el segundo círculo.

Referencias: 

Vestíbulo

Limbo

 

Valeria Delgado, Luis Daniel Dávila

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